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MAGAZÍN UCRÓNICO DE LA CIENCIA Y TECNOLOGÍA DEL MAÑANA
"Cierra los ojos y verás"  JOSEPH JOUBERT
 
EDITORIAL
 

 

 

 

 

 

 
2001:Bienvenidos a los Tiempos Futuros)
English Version
ENGLISH

"Era la mejor de las épocas, era la peor de las épocas; era la edad de la sabiduría;
era la edad de la locura; era la época de creer, era la época de la incredulidad;
era la estación de la luz, era la estación de las tinieblas; era la primavera de la esperanza,
era el invierno de la desesperanza; lo teníamos todo ante nosotros, y no teníamos nada..."

CHARLES DICKENS

"Dos eternidades de oscuridad se yerguen,
entre mi vida, una rendija de luz, se ciernen",...

...Recordamos con humildad antes de partir, mirando por la ventanilla de nuestra crononave. Mientras, allá afuera, nieva en el bosque silente como en los cuentos de la dinastía china Tang. Dicen que los árboles sueñan con el lapislázuli del mar, con su turquesa cambiante, mientras los humanos soñamos con el mañana; hacia él nos dirigimos. Justo antes de partir nos encontramos en una encrucijada shakesperiana, del ser o no ser de la historia de la ciencia, del romper o no el principio de causalidad. Sí lo haremos, pero minimizando sus consecuencias, siendo testigos invisibles, erigiéndonos como arqueólogos mudos, actuando como un boomerang rescataremos para ustedes y con infinita sutileza fragmentos de nuestra historia futura. Ya nos vamos… y les invitamos a venir con nosotros, a enrolarse en nuestra nave sin necesidad de despegar las posaderas de sus asientos. Abróchense los cinturones. Trataremos de mellar tímidamente, como un pájaro el viento, la eternidad que se yergue ante nosotros, abriendo un bucle en el tiempo. Empezaremos surcando unas décadas y quizás después…

Instantes antes de comenzar nuestra singladura todavía tenemos tiempo de cerrar nuestros párpados y reflexionar sobre cuestiones, quizá más divinas que humanas: ¿Se puede predecir el mañana? El mito griego de Casandra nos habla de cómo el dios Apolo le concedió a ésta el don de conocer el futuro aunque, despechado, posteriormente le arrebató la capacidad de persuasión. ¿De qué sirve asomarte en el quicio del tiempo y vislumbrar lo que vendrá si nadie cree en tus profecías? ¿Nos castigará Apolo también a nosotros del mismo modo? Antiguas civilizaciones como las místicas china o la egipcia, o incluso la pragmática grecorromana, incorporaron el futuro a su idiosincrasia y construyeron, mataron y murieron teniéndolo, paradójicamente, muy presente. El futuro no es y cuando es deja de serlo. Ante tal volátil entelequia sólo nos queda la esperanza de soñar con él, de pensar en que sólo vive en nosotros, al menos el futuro de la humanidad. Siguiendo esta línea argumental el mañana es un lienzo en blanco, un mármol impoluto, esperando que nosotros lo dibujemos, lo esculpamos, lo desnudemos. Lo que nos encontremos "allí" podría depender en alguna medida de nosotros. Somos míseros granos de arena en medio de un universo infinito y eterno pero quizás podamos contribuir en infinitesimal medida. Centrémonos, para no perder la poca autoestima que nos reste tras la frase anterior, en la historia humana. Bueno, ahí sí podemos tener la remota posibilidad de aportar alguna brizna de nuestro ser. Imaginémonos que nacimos el 15 de Abril de 1452 en una pequeña aldea llamada Vinci y que nos llamemos Leonardo...

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...Si fuéramos ese señor sí podríamos afirmar que "forjamos" el futuro humano, al inventar o descubrir o anticiparnos al submarino, telescopio, tenedor, a la cartografía aérea, a los estudios forenses, al urbanismo funcional, a la cocina moderna, al barroco, al efecto Doppler, a los chalecos anti-proyectiles, a los rodamientos axiales, a la perspectiva espacial, a los medidores de caudal hídrico, al carro blindado e infinidad de más aspectos de nuestra realidad, en especial, a nuestra posibilidad de volar. En sus diseños de aeronaves se basó Otto Lilienthal y en los de éste los Wright. Claro, este señor pudo influir e "inventar" el futuro gracias a una mente inigualable quizá en toda la Historia Humana. Un ejército de científicos y pensadores anteriores y posteriores al genio toscano movieron las ruedas dentadas del dios Cronos y equipararon los conceptos futuro y progreso humano. En estas líneas no podemos olvidar a quienes también inventaron un futuro que, en muchos caso, luego fue, pero en este caso sin apretar un tornillo, sin resolver una sola ecuación y, mucho menos, sin arrojarse desde torre de un palacio de Abderramán I, como el cordobés Abbaás Ibn Firnas en el siglo IX, imitando a Ícaro en su afán de volar... hasta su accidentado y odontológico aterrizaje. Hablamos, claro, de los que atravesaron con sus plumas los muros del tiempo. Llegados a este punto no citar a Julio Verne es pecado y hacerlo imprescindible, catártico. Verne, cerraba los ojos por la noche y su mente experimentaba una distorsión cuántica mediante la cual se situaba a un siglo y pico vista de su futuro. De vuelta, por la mañana, tomaba la pluma y plasmaba lo visto supliendo la maestría de Dickens, la intensidad de Stevenson o la inteligencia de Poe con dicha capacidad anticipatorio nocturna. Observen ahora la siguiente secuencia de acontecimientos: puede parecer lineal, aunque también podría tener un carácter circular...

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...Isaac Asimov, en la década de los años 40 del siglo XX, escribió una serie de relatos en los que imaginó un futuro con robots humaniformes e inteligentes. Un ingeniero amigo suyo, comenzó a leer sus relatos y fundó una de las primeras fábricas robotizadas de los USA. La optimización en la cadena de producción de dicha fábrica hizo aplicar dicha medida a muchos empresarios. La tecnología que se desarrolló para todo aquello desembocó, tras muchas décadas, evolucionada y fundida en dulce simbiosis con la informática, en un robot humaniforme pseudointeligente de la firma Honda. ¿Soñó el viejo doctor, en el NY en blanco y negro de los cuarenta, con el torpe androide de la firma japonesa y escribió sobre sus primos más espabilados? Asimismo, el patilludo bioquímico concibió a uno de los personajes más legendarios de la historia de la literatura fantástica, Hari Seldon, sujeto inefable que fue capaz de predecir el futuro de la humanidad gracias a ecuaciones matemáticas (nunca explicitadas por el autor, claro. Si así fuera preguntaríamos a un holograma de Asimov en una Bóveda del Tiempo si debemos comprarnos un coche diesel o uno híbrido). Un caso análogo podríamos citar con Arthur C Clake y los satélites geoestacionarios. En esa vertiente premonitoria aunque quizá menos científica, que nos hace olvidar a Francis Bacon momentáneamente, nos encontramos a un médico francés, Michel de Nostredame. Vaya por delante que pensamos que todos los astrólogos del mundo se deberían haber prejubilado tras la caída de las Torres Gemelas y que creemos que existen métodos más precisos de vaticinar el mañana que observar la formita que han dejado en nuestra taza los posos del torrefacto; por ejemplo, estudiando minuciosamente la Historia, caprichosamente cíclica…¡a veces!. La Historia y la Ciencia-Ficción pueden ser la misma cosa, reflejadas por el anverso y reverso en el espejo del hoy. La primera proyecta una sola imagen hacia atrás, la segunda infinitas hacia delante. La Historia constituye los grandes pilares y contrafuertes sobre los que que se asienta la catedral del futuro....

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Pero volvamos a Nostradamus, que inexplicablemente citó en sus celebérrimas centurias (concretamente en la IX, 41) el nombre de "Franco" y quizá a Primo de Ribera, asociado a la península ibérica; Quizá lo hizo para impresionar a Catalina de Medici, no lo sabemos, pero sí que escribió textualmente: "….de castillo Franco saldrá la asamblea, el embajador no grato será cisma: Los de Ribiere estarán en la pelea, y en el gran abismo negarán la entrada". Todo esto no sería más que un paupérrimo verso sino fuera porque este doctor galo vivió y murió en el siglo XVI. No entramos en interpretaciones semánticas, ni de ningún otro tipo, sólo aportamos un dato objetivo y dos nombres propios escritos con mayúscula. En una revista cuya bandera pretende ser la ciencia esto puede parecer un verso suelto, la niña vestida de rojo de Spielberg; piensen que los eventos inexplicables para la ciencia actual, los que están al otro lado de la frontera, las tropas de nuestros pensadores futuros los anexionarán al mundo del raciocinio y comprensión. Para concluir con este capítulo no queremos olvidar al celuloide y mentarlo, aunque sea a vuelapluma, que contribuyó a llenar nuestra retinas de realidades bidimensionales futuristas... que habían concebido todos los antes mencionados. Creo que todos los redactores, columnistas y demás miembros de nuestro equipo, sin excepción, pertenecemos al tipo de tonto que lloramos como un niño ante la muerte más bella de la historia del cine, la del replicante Roy Batty, en Blade Runner de San Ridley Scott Bendito.

Recapitulando, podemos viajar al futuro concibiendo concretamente su tramoya, los mecanismos que lo hagan funcionar, o soñando genéricamente con mundos imposibles pero que quizá algún día dejen de serlo; y en ello el conocimiento de la Historia se erige como una herramienta valiosísima, por lo que estrábicamente tendremos puesto un ojo en ella y otro en el mañana. O también podemos hacerlo por vías que actualmente escapan a nuestra inteligencia cognitiva, que desafían nuestra concepción determinista causa-efecto de la realidad. Nosotros no lo haremos así, (de modo mental o paranormal) sino que viajaremos físicamente al futuro, y el cómo está encerrado en este hiperenlace. Como habrán intuido, TF colocará su predictiva lupa de aumento sobre la ciencia y la tecnología, aunque somos plenamente conscientes que la religión, la política y los cambios sociales se hallan en su perímetro, las condicionan, en una axiomática meta realidad de vasos comunicantes, entre todos sus ámbitos.

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Tiempos Futuros nace con una vocación de (1)verosimilitud ("hard", en términos de los amantes de la CF), en la medida de lo posible teniendo en cuenta nuestro singular planteamiento de base; la licencia literaria será bienvenida siempre que sea formalita y discreta. Lo plasmado en nuestra revista no será ni cierto ni falso; simplemente podría ser posible algún día. Se nos presenta un mañana con infinitas realidades probables; nosotros dibujaremos una de ellas. El adjetivo "Ucrónico" que acompaña al sustantivo "Magazín" otorga la categoría de "utopía histórica razonada" a los acontecimientos que relatamos. Dichos acontecimientos merecen un sesudo análisis del que se encargarán nuestros columnistas, aportando su punto de vista subjetivo, barajando las posibilidades que de ellos se desprenden, especulando sobre sus posibles consecuencias. Entre ellos, por su singularidad, quizá destaquen varios "fichajes no-humanos". O al menos no humanos concebidos tal y como conocemos. Hablamos, salvo el primero, de un premio Nóbel, dos clones y un cyborg cuántico. Son las cosas que tiene el futuro. Cuando terminen de esbozar esa sonrisa volteriana les aconsejamos que los lean primero y luego opinen. Este planteamiento fundacional puede parecer pretencioso: nada más lejos de la realidad...

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...En el joven equipo de TF estamos (2)locos por la ciencia y tecnología, (aunque también por la literatura, el arte en general y la historia) y en esa línea actuaremos, sus leyes son las nuestras, creemos estar preparados y, ante todo, somos eminentemente…¡falibles! Nos equivocaremos como indica nuestra condición y por ello, por nuestros potenciales errores, pedimos humildes y anticipadas disculpas. Disculpas preventivas, en argot político de otroras. Precisamente por esa razón nos reservamos el derecho de ampliación/rectificación de nuestras noticias/artículos en virtud de nuevos datos o enfoques que la comunidad científica internacional vaya obteniendo acerca de los diferentes temas abordados. También intentaremos cuadrar fechas glosando noticias, o tráilers científicos, que abarquen varias décadas hacia atrás desde el punto en el tiempo en el que "aterricemos". En la línea de no equivocarnos existen temas sensibles que trataremos entre algodones, con el celo de un entomólogo, con la precisión de un neurocirujano. Y estamos pensando en el cáncer u otras enfermedades todavía mortales. De entre todas las posibles e imaginables, ¿cual es la noticia más maravillosa con la que ustedes les gustaría desayunarse, una mañana? ¿Quizá esta?: "La Comunidad Científica Internacional, tras numerosas ensayos clínicos y décadas de investigación, consigue finalmente vencer a todos los tipos de cáncer. Tras muchas batallas de desigual signo, al fin vencimos la guerra" Un sueño hoy, sin duda, realidad mañana. Plasmaremos negro sobre blanco (píxel sobre malla RGB) las noticias a muchos nos gustaría leer alguna vez, así como otras que creemos indefectibles. TF nace, asimismo, con (3)vocación ilusionante y humilde , además de la mencionada veracidad. ¿Por qué no? Fue George Washington el que dijo "Cualquier cosa nos cederá sus secretos si la amamos lo suficiente" o ¿fue Séneca? Para esculpir el mañana primero debemos soñar con él, creer a pies juntillas que la realidad actual cristalizará en él, tras una ardua metamorfosis. Para terminar de enumerar nuestros principios añadiremos el de (4)independencia, erigiéndose como una de nuestras máximas. Por penúltimo pero no en penúltimo lugar, el (5)máximo respeto a nuestros lectores (y a nuestros no-lectores) será nuestra prioridad, completará nuestros "mandamientos", sin que ello excluya del marco de nuestra web cuantas polémicas sean precisas para acercarnos en lo posible a una verdad, nunca a la. Por último y, quizá de forma insólita, somos plenamente conscientes que en esta empresa en la cual hoy nos embarcamos, (6)estamos condenados irremisiblemente a fracasar: Es material y matemáticamente imposible que acertemos con precisión en nuestras previsiones. Hablamos de fechas, de procedimientos técnicos, de personas, de lugares, de enfoques, etcétera. Así que con esa perspectiva y expectativa inversa de lo que debe ser cualquier proyecto humano, ante tal anti-objetivo que no es otro que errar una y mil veces, cualquier acierto aleatorio será bienvenido y tomado como un éxito. Así cualquiera, dirán ¿no? Ja ja ja.

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Tiempos Futuros, asimismo, invitará al lector a inventarse el mañana, a colaborar con nosotros. La realidad es una partida de ajedrez tetradimensional en la que cada segundo cambian las reglas y los adversarios y en la que es imposible ganar. O si quieren, el ininteligible mecano del futuro tiene infinidad de piezas, las instrucciones incompletas y equivocadas, así que toda ayuda es poca para intentar ensamblarlo. Cualquier lector de nuestra publicación podrá enviarnos su "trocito del futuro" en formato de texto, de ideas, o de imágenes, artículos, noticias, relatos, entrevistas, etc. Trataremos de publicar, en la medida de lo posible, los fragmentos del mañana que nos parezcan más precisos. Tras conocer nuestra máxima número (6) alguno pensará que les estamos invitando a fracasar con nosotros como "gurús" científico-tecnológicos. Así es. Acierten o, probablemente, fracasen con nosotros; como experiencia será gratificante y se parecerá mucho a comprar un billete de lotería y apostar con alguien una fuerte suma a que no te tocará el premio: No hay forma de perder. Como en la vida real no encontrará a un idiota con el que hacer la apuesta, apueste aquí con nosotros, idiotizados en grado sumo por la ciencia y la tecnología. Apueste por el futuro. Será divertido.

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Nos dirigimos a un tiempo ubicado a menos de medio siglo de distancia…de momento. Ir más allá nos parece temerario, por a)la descomunal energía que precisaríamos para hacerlo y b)por la imposibilidad más absoluta (creemos) de predecir con exactitud acontecimientos que cualquier carácter, científico, social, religioso, a más de un siglo vista. Probablemente lo que suceda en el siglo XXIII, en adelante, es para cualquier humano de nuestra tiempo inconcebible, inimaginable, ininterpretable. Un ejemplo: Ningún escritor de ciencia-ficción ninguna época-desde Luciano de Samosata en el siglo II d C, hasta Ray Bradbury en el XX-fue capaz de concebir la existencia de Internet, salvo quizá la honrosa excepción de William Gibson que en "Neuromante" cogió el cincel acuñando los conceptos de ciberespacio y realidad virtual. La ciencia y la tecnología avanza con escalofriante progresión geométrica; en el tiempo insignificante de la vida de un hombre…¿cómo evolucionan los automóviles? ¿y la telefonía o la informática? ¿y la ciencia médica o la física? Si en unas décadas parece que nos hemos cambiado de planeta, viviendo en otro irreconocible para nuestros ancestros…¿cómo será la Humanidad dentro de cien mil años? ¿y dentro de tres millones de años? ¿tendremos algún contacto con alguna inteligencia extraterrestre? Uy, qué miedo. Sí, nosotros también aunque, si lo piensan no son magnitudes grandes, en términos absolutos. Como decíamos, viajar más allá de medio siglo en el futuro nos parece imprudente, así que no nos quedará más remedio que ¡¡hacerlo!!…, nunca mejor dicho, más adelante.

Ya partimos. Revisen sus cinturones y sus ilusiones. La redacción entera de Tiempos Futuros nos trasladamos al año 2057 así que este será el primer, último y único mensaje desde su tiempo. ¿Nos desean suerte? Gracias. Observamos que ya no nieva en el exterior y que en nuestras sienes no lo hizo lo suficiente como para perder la capacidad de sorpresa. Uy, ya están cerrando la escotilla y en la pista sale humo de algún sitio; esperamos que no sea de los motores cuántico/fotónicos debido a una avería. No, al parecer forma parte de la liturgia en estos casos. Ya nos vamos. Nosotros seremos sus reporteros del mañana, sus ojos, sus oídos, "allí". Comenzamos con un pareado y ahí va otro versito de despedida, también de nuestros columnistas; para que no se aburran durante nuestro viaje, para que vayan pensando. Un abrazo y hasta…mañana:

"Mi mente es un reino y al futuro viajó y allí de la realidad notas tomó,
o fue la realidad infinita la que se basó en mi recuerdo indeleble del que se forjó?

Sean Bienvenidos a los Tiempos Futuros.

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